La temporada de cruceros por los fiordos va de mayo a septiembre, cuando el clima permite navegar con comodidad y los puertos de montaña están abiertos. Dentro de esa ventana, cada mes tiene su carácter. Mayo regala cumbres todavía nevadas y cascadas rugiendo por el deshielo. Junio y julio traen el sol de medianoche, esa luz que no se apaga nunca y desordena el reloj biológico de cualquiera. Agosto es el mes de la aventura, con todos los senderos libres de nieve. Y septiembre ofrece tranquilidad, precios más bajos, colores otoñales y las primeras auroras boreales si el itinerario sube al norte.
¿Cuándo es mejor para ti? Depende de lo que busques. Si quieres el espectáculo del sol de medianoche y el mejor clima, ve en pleno verano aunque haya más gente y los precios suban. Si prefieres huir de las multitudes, ahorrar dinero y disfrutar de la naturaleza en calma, septiembre es difícil de superar. Aquí analizamos cada época en detalle para que elijas con criterio y no te lleves sorpresas con el clima, la luz o la masificación.