Ir menos de una semana es tirar el dinero. En serio. Necesitas diez días para que la cosa te cunda y te enteres de algo. Así ves el Sognefjord o el Hardangerfjord sin que te dé un telele por el estrés de las prisas. Lo de Norway in a Nutshell está bien para un picoteo rápido si no tienes tiempo. Pero si tienes dos semanas, entonces sí que juegas en otra liga. Te subes al Preikestolen o al Trolltunga y te revientas las piernas, pero merece la pena. Menos de cinco días es una paliza innecesaria. Noruega se saborea despacio. Te sientas en un muelle, esperas a que pare de llover y simplemente miras el agua.
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