Los tienes en el oeste, en lo que llaman Vestlandet. Es un caos de costa que va de Stavanger hacia arriba, pasando el círculo polar y siguiendo hasta el infinito. Si estiraras esa costa sería eterna, más de cien mil kilómetros de recovecos y curvas. Una salvajada. Las provincias de Rogaland o Vestland son donde está el meollo de todo. Allí la gente vive a base de barcos y túneles que parecen de ciencia ficción porque ir por tierra es un suplicio. Si aterrizas en Bergen o Stavanger ya estás dentro del juego. Te subes a un ferri eléctrico, que por cierto van de lujo y no hacen ni ruido, y te cruzan el charco en diez minutos para seguir la ruta. Es otro rollo.
Artículos recomendados:
Наверх