En invierno ni se te ocurra. De noviembre a febrero es para quedarse en el sofá con la manta. No hay luz. En el norte el sol pasa de salir, directamente. Noche polar lo llaman. Todo está gris, oscuro y hace un frío que te corta la cara. Además, cierran carreteras míticas como la de Trollstigen porque la nieve no perdona a nadie. No tiene sentido ir. Te pierdes los colores vibrantes y los senderos más guapos están bloqueados por el hielo. Un bajón total si lo que buscas es la foto perfecta de postal.