De finales de septiembre a marzo. Sin oscuridad no hay nada que hacer. Si el cielo está limpio y tienes un poco de suerte, empieza la fiesta. En los equinoccios la actividad se anima mucho. Pero vete al norte, no te quedes abajo. En el sur es rarísimo verlas. Tromsø o las Lofoten son los sitios buenos de verdad. Bájate una app de predicción, mira el índice Kp y reza un poco. Aléjate de las luces de los pueblos, busca el negro absoluto. Cuando el cielo empieza a bailar en verde y rosa sobre el agua del fiordo, se te olvida el frío que estás pasando. Es hipnótico.