Noruega no tiene el monopolio de esto, aunque lo parezca. En Chile tienen una red de fiordos en la Patagonia que es canela en rama. Agua y glaciares por todas partes. En Nueva Zelanda está el Milford Sound, que parece el decorado de una peli de fantasía con sus selvas y lluvia eterna. Groenlandia es otro nivel, más salvaje, con icebergs como rascacielos flotando por ahí. Islandia tiene sus fiordos del oeste, solitarios y con un viento que te vuela la cabeza. Alaska, Canadá... hasta en Escocia tienen sus sea lochs, que vienen a ser lo mismo pero con ese toque escocés tan especial. Cada sitio tiene su punto, aunque si buscas la experiencia clásica, un crucero fiordos noruegos sigue siendo una opción difícil de superar.
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